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DESDE MI BALCO NATALINO: GUILLERMO MERIÑO: UN ARTISTA DIGNO

Escribe: Ramón Arriagada

Por estos días, sin que sea su voluntad, el escultor Guillermo Meriño se ha visto arrastrado en una polémica, cuyo origen es el haber ganado el diseño  del monumento  a la Goleta Ancud en la Costanera puntarenense.  Alegoría en bronce y otros materiales que pretendía transformarse en un justo homenaje al pueblo chilote.

Al profesor Meriño, tuve la oportunidad de conocerlo, cuando iniciaba la difícil labor de poner en orden la antigua Biblioteca Municipal de Punta Arenas; aquella que funcionaba en los altos del  viejísimo Teatro de la calle Magallanes. Meriño con su sensibilidad de artista, estaba angustiado al ver como  por negligencia se habían cercenado  archivos de diarios magallánicos, ya  irrecuperables.

 

Me tocó presenciar la ubicación paupérrima de libros que en la Sala José Toribio Medina de nuestra Biblioteca Nacional,  están conservados en ambientes climatizados y son entregados en consulta sólo a investigadores.Llevado hace un tiempo todo este material a un local de pocos méritos y ubicación para la Biblioteca principal y pública de la ciudad, Meriño ha organizado un acogedor lugar para lectores, cada vez más escasos.

Hace pocos días lo visité en su oficina por un libro en consulta. Guillermo Meriño, estaba muy dolido, porque en su visita al Monumento, cuya maqueta fue de su autoría, se había encontrado con un adefesio, un atentado a su capacidad creativa, un insulto a su esfuerzo creador.

La figuras fuertes, hercúleas del grupo de chilotes, que en un esfuerzo agonístico final, ayudados por el oleaje empujaban la barca hacia el culminación de su misión; esos componentes del monumento, llevados al bronce, dan  la sensación de ser ángeles y santurrones de las  iconografías cristianas del siglo XVI.

El maestro  Meriño me entrega otros antecedentes con la maqueta original en mano y llego a la conclusión de estar frente a algo dolorosamente distinto.  Se ha defraudado a un creador artístico,  se ha defraudado al erario nacional por el costo del conjunto y se han postergado las aspiraciones del pueblo chilote de sentir un reconocimiento a su obra colonizadora.

 

Una vez queda demostrado el irrespeto por los creadores. Hay autoridades políticas que se creen con prerrogativas para sancionar cuanta expresión del espíritu deban calificar.  No son conscientes de sus limitaciones.  En materia de monumentos, qué historia tiene cada uno de los nuestros en Puerto Natales;  aceptamos sin chistar como original el  Monumento al Viento en nuestra Costanera,  una copia del monumento ubicado a la entrada del Mall “El Trébol” en Concepción y pagamos ochenta millones de pesos por la originalidad.