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DESDE MI BALCON NATALINO: LA SUPERBICICLETA DE PONCE LEROU

Escribe: Ramón Arriagada

Los temas bursátiles son de difícil acceso para el ciudadano común.  Pero debido a los manejos de las llamadas empresas “Cascadas”, los periodistas se han  esforzado por hacer digerible la información.  No es menor que el dueño de las empresas involucradas, Julio Ponce Lerou, haya estado relacionado en matrimonio con una hija de Augusto Pinochet;  además el engaño a la Bolsa ha sido de Soquimich, la principal minera no ferrosa en el mundo, sostenida por  valores pertenecientes a las AFP.

La parte estructural  de esta mentira masiva al mercado, consistía en que una empresa controlada por Ponce Lerou, vendía acciones a un “palo blanco”;  en menos de un minuto, este intermediario, comprador de acciones artificialmente de bajo valor, las vendía a un precio más alto a otra empresa del mismo Ponce Lerou.  Para el fraude, contaban con Corredores de Bolsa. Estos eran indispensables, pues impedían que otros  metieran sus narices en estas sigilosas ventas cruzadas.

En una de las operaciones la Superintendencia de  Valores, detectó en este negocio del minuto,  que la “movida” significó para sus gestores una ganancia de  $ 200 millones, al vender en la Bolsa 5 millones de acciones en $ 27.100, compradas por el  palo blanco, quien al minuto siguiente las  vendió en $ 27.139, por supuesto que a una empresa de Ponce Lerou.  Con razón,  Soquimich y las empresas relacionadas con el grupo, figuraban en los Ranking de las acciones más vendidas y  la Corredora de Leonídas Vial (palo blanco) la más  eficiente captadora y colocadora del ramo.

El éxito empresarial de Ponce Lerou, le permitía conseguir créditos, legitimaba utilidades que no podía justificar. Los Bancos sabían del fraude, muchas veces Citigroup, Banchile recibieron ganancias de operaciones truchas de Soquimich en la Bolsa Electrónica.

Accionistas minoritarios de las empresas involucradas en el  fraude, están patrocinando querellas criminales.  Los estafadores, a juicio de los querellantes, deben ser juzgados por la  responsabilidad penal, pues burlaron seriamente  la Ley de Mercado de Valores. Ella, establece  “la prohibición para realizar  transacciones ficticias y actos fraudulentos en el mercado de valores”.    La Superintendencia de Valores, al parecer  ha optado por considerarlo una falta que amerita sólo multas en dinero.

 

Esperemos no tener que presenciar para este caso, un lobby conducente a un empate de yernos.  Claro que el yerno de Ricardo Lagos en el caso Inverlink,  se dejó trajinar los bolsillos;  en el escándalo de ahora hay expresión  de premeditación y mucha alevosía.