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DESDE MI BALCON NATALINO: TERRITORIOS PORFIADAMENTE INDOMABLES

Escribe: Ramón Arriagada

Creo que nadie puede haber quedado indiferente al ver la foto aparecida el día domingo; mostraba la prensa regional,  la colisión entre dos vehículos de pasajeros en el camino de acceso al Parque Nacional  Torres del Paine. Producto del choque  resultó muerto el  operador turístico José Caro Alvárez,  natalino,  que conducía el móvil más perjudicado por el impacto. Junto a “Pepe” viajaba un matrimonio que desde Rancagua había venido a conocer  nuestro Parque. Ellos también encontraron la muerte en el lugar del fatídico accidente.

Conocedor  de  los antecedentes de Pepe Caro, no dudo,  en afirmar que ha muerto uno de los mejores en  los derroteros turísticos  de nuestra Patagonia.  Su grado de profesionalismo y respeto por el visitante,  lo hacía digno de ser recomendado, ante cualquier  consulta de un viaje seguro. Formaba parte de la nueva generación de natalinos, que habían convertido el oficio de viajar con turistas,  en una actividad profesional  dignamente respetable.  Por ello, su trágica partida, ha sido muy sentida.

Es que el turismo, como actividad económica, ha ido generando en Puerto Natales, nuevas formas de convivencia.  El dinamismo  tan específico de esta actividad, de cuyo testimonio, dan cuenta todos aquellos lugares en el mundo,   descubiertos por el hombre para un ocio placentero, atrae a nuevos actores,  nuevas exigencias y competencias. Entonces, dejamos de ser un pueblito dormitorio de mineros, caleta de pescadores de centollas y ostiones, para convertirnos en la ciudad base del turista para visitar  la hoy llamada “Octava Maravilla”, no del hombre, del Hacedor.

Tal como Pepe Caro, son muchos los que en Natales, desde posiciones de pequeños y medianos empresarios, ya sea dando servicios de albergue o transportando ansiosos pasajeros, se encomiendan, en los meses de invierno para que  los cuatro meses de verano sean dadivosos. En la sucesión de rogativas  también vamos el resto de los natalinos, dependientes de nuestra autárquica economía;  pero  siempre habrá un “porque”. Nos referimos a los incidentes y fenómenos naturales incontrolables como temporales,  un incendio, inundaciones  o  crisis económica.

 

Pese a los muchos esfuerzos de los nativos del lugar;  estos destinos paradisíacos, donde las grandes transnacionales del turismo han puesto el  ojo para explotarlos,  van siendo cada vez más ajenos a las comunidades.  En el intento por no ser excluidos del destino de estos lugares tan queridos,  irán quedando en el camino muchos  de los nuestros,  como Pepe Caro.  Difíciles de reemplazar,  porque a su  quehacer,  unen el amor reverencial  por el terruño, porfiadamente indomable.