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EL CALAFATE, CIUDAD SOÑADA: BAJO LUPIN, AHORA BAJO LA LUPA.

El Calafate, la ciudad turística estrella de la Patagonia, nuestro punto de referencia en los años duros del despertar turístico de Puerto Natales, se eclipsa para entrar en una etapa crepuscular de difícil pronóstico, según el diario “ Clarín”. Vivió una etapa de fulgor gracias a la tutela del kirchnerismo, primero con Néstor Kirchner(Lupín para sus seguidores) y luego con Cristina Fernández. Toda la provincia de Santa Cruz, se vio privilegiada con el favoritismo de la administración K. Hoy, sus pobladores viven momentos difíciles, de acuerdo a los pronósticos de los periodistas del diario “Clarín”, reporteando desde la Patagonia: la provincia de Santa Cruz “ se hunde en una crisis que todavía ni toca fondo y que pone en evidencia los límites del kirchnerismo fuera del poder”.

El nuevo  gobierno  central  se niega a entregar platas para concluir muchas obras públicas y adelantos locales ( Usina de Rio Turbio) - hasta mientras no se aclaren las platas manejadas por  Austral Construcciones- único gestor favorecido  en materia de licitaciones de envergadura de propiedad de Lázaro Báez. Controvertido personaje muy cercano a la familia Kirchner. Pero muchos hablan en SantaCruz   del precio que se paga en un país federal, cuando los gobiernos locales son contrarios políticamente al poder central. Importante considerarlo en nuestro tránsito a la descentralización con  gobernadores elegidos y con grados importantes de autonomía.

El diario “Clarín”, ha sido implacable con los otrora dominios kirchneristas. Constantemente está enviando periodistas que escarban en las huellas de los gobiernos de la familia K.  Antes ya el puntero de la crítica lo habían dirigido con crónicas sobre los costos de la Usina de Río Turbio. Cuyo valor de construcción lo consideran escandaloso, pues,  mientras  el costo del megavatio instalado en el resto del mundo se paga a 2.4 millón US$/MW, en Santa Cruz se pagó a razón de 6.91 millones US $/MW.

En su último reportaje, la periodista Josefina Licitra, en el suplemento “Viva” del pasado domingo, dirige su atención a la situación económica de El Calafate y a sus 25 mil habitantes en - agregando tendenciosamente - “lo que queda de una ciudad soñada”.   Es un enclave donde una buena parte de la gente cuida y extraña a Cristina y donde  se convive con naturalidad con los íconos que hoy son emblema de corrupción K, señala la crónica. Los opositores a Cristina, rematan diciendo, “Acá la gente se acostumbró a todo”. Ese “todo”  son las obras públicas como La Costanera, el shopping de Lázaro, los terrenos que Kirchner le vendió a Paulmann de Cencosud, los hoteles Alto Calafate, Las Dunas, Imago y Los Sauces.

Hoteles de propiedad de  Cristina, de una dudosa capacidad de ocupación, por estar dedicados  “no a llenarlos de gente sino a lavar plata”, como señala el reportaje de “Clarín”. Con 8.000 camas a disposición, a juicio de la periodista en los días de visita ( diciembre)  constató un 35 % de ocupación .  El año 2.000 con la inauguración del Aeropuerto Internacional y la llegada de los Kirchner como inversionistas, se inició la construcción  de grandes hoteles y de ahí “la oferta hotelera empezó a crecer hasta asfixiar a los emprendimientos menores” asegura “Clarín”.

Los opositores a Cristina en Calafate, aseguran  a la periodista, que el ambiente de triunfalismo ha terminado,  al acabarse los privilegios, “somos un pueblo como cualquier otro, es más, somos un pueblo bajo la lupa”.  Un periodista entrevistado en la crónica, señala que hay muchos visitantes que llegan a El Calafate, más interesados en hacer un “corruptour”,  al cual se ha agregado al itinerario para mostrar,  el nuevo Hospital, proyectado para 300 mil habitantes en una ciudad de 25 mil

Más allá,  de ser ciertos los difíciles momentos de nuestros vecinos, las repercusiones serán  importantes para nuestra actividad turística. No podemos estar ajenos al devenir de ellos. Observando con sentido crítico sus experiencias, como precursores de muchas iniciativas para atraer gente a esta parte de la Patagonia profunda, será posible no cometer en el tiempo los errores de su ambición turística.