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TAROTISTAS Y PODÓLOGOS AL PODER

Al no existir equipos electorales en los partidos, difícil es hacer proyecciones de los resultados en las próximas elecciones, donde todos esperan  “dar la sorpresa”. Hace algunas semanas  el Servel entregó las cifras de los habilitados para votar en Magallanes.  En nuestra región debieran concurrir a las urnas en noviembre 158 mil electores para elegir diputados, consejeros regionales, también  presidente de la república. El absurdo aparece, cuando se ha dado a conocer por el INE los resultados preliminares del Censo de este año, entregando la totalidad  de la población magallánica;  apenas somos 165.593 habitantes. Una diferencia de alrededor de 7 mil quinientos individuos entre electores y habitantes. Saque usted cuentas considerando que están llamados a votar sólo los mayores de 18 años. Algo no cuadra.

Se estima votarán no  más de 55 mil. Por lo tanto, a nadie le sonreirán los números, pues en universo de votantes, será el 30 por ciento del total. Un padrón pobretón  para desplazarse, sabiendo que cualquier votación, no nos puede erigir como los seductores del electorado. No hay botín para repartir  y el colectivo social - al cual convencer-  es un espectro  demasiado amorfo. No sabemos dónde está, qué quiere, cuáles son sus motivaciones para conmoverlo.

Nuestra política electoral es víctima de un patético error estadístico. El voto voluntario, ha pasado a ser la contradicción del sistema electoral,  ninguno de quienes se fueron de la Región, les interesó en su vida diaria reinscribirse en el lugar  donde  fijaron residencia. Su lema seguirá siendo,  “la política la hacen los otros”. Triste conclusión, pues empobrece el hacer política en Chile. Los ideólogos, son especies en franca retirada, al menos en el progresismo. Ya nadie se calienta la cabeza por instalar en la polémica un discurso profético, además ya a nadie le interesa pensar  en  “el pueblo” y conmoverlo.  La clase media empobrecida,  desplumada por el mercado especulativo -persiste satisfecha en el afán de consumir- engañosamente cree en la posibilidad que la derecha le siga dando de  comer con la mano.

En los lejanos años cuando aún existían las ideologías, militares y políticos, se devoraban un libro maravilloso, escrito hace como dos mil años, se llama   “ El Arte de la Guerra” y su autor era Sun Tzu. Los políticos  en la guerra de las ideas, aprendían que  era importante saber quién es el enemigo, describirlo y definirlo.  Al momento del enfrentamiento, tanto en la lucha ideológica, como en la militar, eran importantes  cuestiones como el método, el terreno  o campo de batalla, si era abierto o cerrado; si se usaría fusiles o cañones (no gastar municiones en gallinazos).

Para que hablar de la importancia del liderazgo. Quien conducía las huestes en política debía ser sabio, inspirar confianza, ser corajudo e imponer la disciplina, para no permitir la dispersión de las fuerzas.  Con un grupo de seguidores disciplinados es posible  tomar provisiones en la lucha ideológica y electoral, como aparentar incompetencias para engañar al enemigo.  Si es poderoso jamás enfrentarlo, si no pegarle por los lados, hasta debilitarlo. En fin, altos propósitos, considerando al adherente un sujeto respetable en sus motivaciones y en su individualidad.

En las próximas elecciones, no dudo, faltará el discurso profético; a nadie le interesa  conmover al pueblo en un territorio, como el nuestro, con tantas precariedades y falencias. Territorios de difícil poblamiento, donde nos golpea todos los días la fantasía concreta.

Los comandos electorales nos anuncian para los próximos días la llegada a Puerto Natales de arquitectos, para la Ley del Mono;  abogados para enfrentar a tanto inescrupuloso que se desentiende de la mantención de sus hijos;  veterinarios para sanar quiltros callejeros pero ese día con domicilio;  tarotistas, para aplacar la concupiscencia del alma con arcanos mayores y menores ; podólogos para aliviar juanetes y callosidades rebeldes. Al parecer, lo único posible de entregar,  para que todo camine mejor.