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HACIA DONDE VAN NUESTROS TERRITORIOS

La noticia leída en Twitter hace unas horas me sorprendió.  En días que nos  preocupa el futuro de nuestras vecinas Rio Turbio y 28 de Noviembre sumidas en una crisis de sobrevivencia como ciudades.  Desconocía que en la Tierra del Fuego argentina, se cumple un año  desde que la última notebook, salió del  ensamblaje  en una fábrica ubicada en dicho lugar. Estas labores de armado final de notebooks,  tablets y otros productos electrónicos había alcanzado una producción de 1.5 millones, en sus mejores días, hace dos años.

También hace dos años  en la ciudad argentina vecina de Río Turbio, con la presencia de la Presidenta saliente, se  hacía funcionar por algunas horas, la Usina construida  en el lugar para ocupar el carbón  que se produciría en el mineral de la vecina cuenca. Hoy, todos esos días de vinos y de rosas,  son sólo recuerdos.  Ochocientos operarios contratados para hacer realidad el milagro de producir electricidad para el sistema interconectado del sur argentino, han sido despedidos, porque  el gobierno central ha determinado que no se pueden seguir administrando pérdidas. Adiós, a las prédicas de solidaridad social y de poblamiento por soberanía.  Se hace  necesario achicar los costos del Estado benefactor es la consigna.

 Una violenta intervención en el cuerpo social  de un poblado de la Argentina Profunda, sin anestesia, sin consultas ni  reconversiones. Hubo resistencia inicial, me cuentan mis amigos del lugar;  muchos de los despedidos eran jóvenes profesionales,  rioturbienses,  que habían regresado a hacer patria en su terruño;  cuando comprendieron que ya habían cruzado  el punto de no retorno – al  quedar cesantes - con pena y rabia, partieron a buscar  una mano amiga, en otros sitios del país.  “Nos estamos desangrando”, me confiesa con tristeza un amigo de años, que hace pocos días despidió a su hijo, quien partía  a desempeñarse como técnico en minas en el norte argentino.

Confieso que por mucho tiempo mirábamos con cierta envidia en la Patagonia el jardín del vecino;  era  estimulante verlos crecer  en habitantes a ritmos ni siquiera soñados para nosotros.  El ejemplo de la Tierra del Fuego argentina era siempre tema de conversación, al ver las diferencias del poblamiento,  cuando Porvenir lloraba por el error en la pila bautismal de su auspicioso nombre.

Era evidente que un Estado benefactor y omnipresente era estimulante en el crecimiento del número de habitantes. Por nuestra parte, nos entusiasmaba   lo que ellos hacían con el  turismo en  Calafate y al pasar  en nuestras visitas a Rio Turbio, mirábamos  perplejos, las instalaciones de la Planta Termo-eléctrica que costaba el equivalente a una línea del Metro santiaguino.

Hemos entrado derechamente en los tiempos de una irracionalidad económica, donde el factor humano  es secundario, prescindible, hasta prontamente  desechable,  como las chucherías de un mall chino.  Para estas regiones  de lejanías,  los gobernantes de ambas naciones, ya  les  han asignado un  destino, sobrevivirán siempre y cuando reciban las dádivas de la inversión privada.

Las autoridades  chilenas,  recién de haber asumido, parecen no estar interesadas en generar estrategias de desarrollo para Magallanes; para qué complicarse, basta con abrir los portones a la inversión ; explotación del carbón donde quiera y como quiera, harto turismo pero del caro y salmoneras de esas grandes, de las que contaminan hasta el patio de nuestras casas y huertos.  Hasta hacer realidad aquel viejo versito español, “Gaviotas y ratones en el huerto, problemas en el puerto”.